La destrucción de las bombas atómicas
Fue el presidente de los EEUU, Roosevelt, quien dió luz verde a las investigaciones con energía atómica y nuclear que acabarían años más tarde con el lanzamiento de la bomba atómica sobre la población civil japonesa.
El 26 de julio, Truman y otros líderes aliados lanzaron la 'Declaración de Potsdam', una especie de ultimatum donde pedían la rendición incondicional de Japón avisando de que una negativa provocaría una 'devastadora destrucción'.
Como era previsible, Japón rechazó su rendición y Truman dió orden de arrojar la primera bomba atómica.
- El 6 de agosto, un avión B-29, llamado 'Enola Gay', acompañado por otros dos con labores instrumentales y fotográficas, lanzaba sobre Hiroshima la primera bomba de uranio, 'Little boy'.
En pocos segundos, una luz blanquecina cubrió el cielo y apareció una nube en forma de hongo de humo y fuego que calcinó a miles de personas. Algunas murieron en el acto, otras en los días sucesivos por las heridas provocadas por la explosión y como consecuencia de los rayos gamma y generaciones futuras de japoneses sufrieron malfornaciones al nacer a causa de los efectos de la radiactividad.
A pesar de los daños y el desastre causado, el pueblo japonés no se rindió.
- Días más tarde, el 9 de agosto, otra bomba, esta vez de plutonio, 'Fat man' era lanzada sobre Nagasaki repitiendo el mismo espectáculo de destrucción.
Los efectos fueron menos devastadores, pero aún así las víctimas se contaron por miles, más de 70.000 personas murieron y alrededor de 60.000 resultaron heridas.
Una semana después del lanzamiento de la bomba, Japón se rendía dando por terminada la guerra.