-La sociedad egipcia estaba formada por grupos muy diferentes. El poder político y las riquezas estaban en manos de una minoría, mientras que la mayoría vivía sometida y en la pobreza.
Los egipcios llamaban faraón a su rey. El faraón concentraba en sus manos todos los poderes: dictaba las leyes, gobernaba el país, era propietario de gran parte de las tierras, controlaba el comercio y mandaba sobre el ejército.
Los egipcios creían que los faraones eran dioses. Por eso todos se arrodillaban a su paso y nadie podía mirarlos a la cara ni tocar su cuerpo. También pensaban que tenían poderes mágicos, como hacer que el Nilo creciera.
Los faraones vivían rodeados de riquezas, en grandes palacios con cientos de sirvientes y esclavos. Cuando un faraón moría, le sucedía su hijo, es decir, se formaban dinastías.
En la historia de Egipto se sucedieron treinta y una dinastías: de la I a la XI durante el Imperio Antiguo, de la XII a la XVII en el Imperio Medio y de la XVIII a la XXV durante el Imperio Nuevo.