La llegada de la Segunda República en 1931 supuso un empuje a la renovación de la escena española. Se buscó entonces la generalización de la cultura; las Misiones Pedagógicas, conformadas por grupos universitarios, estaban destinadas a extender la cultura en medios rurales, lo que supuso también una extensión del público del teatro, más allá del ámbito urbano y burgués.
Esta labor se llevó a cabo mediante el Teatro Ambulante, dirigido por el dramaturgo Alejandro Casona. En esta línea se encuentra también la actividad desempeñada por compañías teatrales como El Búho, dirigida por Max Aub, o La Barraca, dirigida por García Lorca.