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Galdós, óleo de Sorolla

Escritores realistas: Benito Pérez Galdós y Leopoldo Alas "Clarín"

-La obra de ambos autores supone la definitiva consolidación de este movimiento en la literatura española.

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Benito Pérez Galdós

 
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En las novelas de Galdós se relaciona a menudo el nombre y el carácter de los personajes

Resulta significativo el empleo de muchos de los nombres propios que utiliza en sus narraciones y que se identifican con la psicología de los personajes. As...

Producción novelística

El máximo representante del Realismo en España fue Benito Pérez Galdós. En la obra de Galdós sobresale su vasta producción novelística, en la que se distinguen varios grupos:

  • Los Episodios Nacionales constituyen un conjunto de cuarenta y seis novelas que narran la historia de España desde la batalla de Trafalgar (1805) hasta la Restauración monárquica (1875). Los títulos más destacados son Trafalgar, Bailén y Zaragoza.
  • En sus primeras novelas, Galdós manifiesta abiertamente su talante progresista: personajes que encarnan ideas avanzadas se enfrentan a personajes conservadores, que representan la intolerancia y la intransigencia. Pertenecen a esta etapa Doña Perfecta (1876), Gloria (1877) y La familia de León Roch (1878). La mayoría de ellas son novelas de tesis, en las que los hechos presentados están al servicio de una idea y los personajes no muestran aún la compleja caracterización de etapas posteriores.
  • Ya en plena madurez literaria, Galdós escribe las «novelas españolas contemporáneas», en las que opta por una postura más objetiva y renuncia a un planteamiento ideológico tan evidente. Esto va acompañado de una mayor profundidad psicológica en los caracteres. En este cambio se percibe la influencia naturalista y, aunque el autor no puede enmarcarse en este movimiento, emplea alguna de sus técnicas. En este conjunto de obras, Galdós se centra en el retrato de la clase media, obsesionada por el dinero, y conforma un universo de ficción propio en el que se relacionan los personajes de distintas novelas. De este modo, un personaje secundario en una de ellas puede pasar a ser personaje principal de otra.

    Asimismo, el autor muestra su talento para recrear ambientes. La ciudad de Madrid, que aparece como un retrato de la época, es el escenario de estas novelas, entre las que sobresalen Tormento (1884), La de Bringas (1884), Miau (1888) y, sobre todo, Fortunata y Jacinta (1887). En esta obra, cumbre de su producción, Galdós ofrece un variado mosaico de la sociedad madrileña, tanto de los ambientes burgueses como de los populares, a través del quehacer cotidiano de multitud de personajes.

  • El último período de la producción del autor (a partir de 1889) se caracteriza por la espiritualización de sus obras. Galdós, antes esencialmente preocupado por comprender y retratar la sociedad, se centra en esta etapa en el ser humano y en el sentido de su existencia. Este puede encontrarse en el amor o en la presencia de un ser superior que otorga una explicación al mundo. En este período, experimenta con nuevas técnicas narrativas e incorpora elementos como el sueño, lo simbólico o lo fantástico. Dentro de este grupo se incluyen novelas como Realidad (1889), Ángel Guerra (1891), Tristana (1892), Nazarín (1895) o Misericordia (1897).

Temas e ideas de sus obras

A pesar de la variedad de su obra, existen una serie de temas e ideas que pueden considerarse típicamente galdosianos:

  • La crítica social es permanente en sus obras. Galdós siente un gran respeto por las clases desfavorecidas, como mendigos, enfermos o lisiados (Misericordia, Torquemada, Marianela), al mismo tiempo que muestra un cierto despego hacia quienes no se han adecuado a los tiempos presentes, como ciertos clérigos, nobles u ociosos. La clase social sobre la que se centra su obra es la burguesía.
  • La política de la época es enjuiciada desde la perspectiva histórica del momento. Los Episodios Nacionales u otras novelas de tema histórico (La Fontana de Oro) son análisis muy acertados del presente y del pasado inmediato de su autor. En ellos aparece el talante liberal, republicano y socialista que presidió la evolución de sus ideas. Galdós avanza hacia una visión pesimista de la Historia, sobre todo en su vejez, que le lleva a considerar el destino trágico del país como algo íntimamente enraizado en el español.
  • En el aspecto religioso, Galdós se muestra a menudo en contra del poder del clero, si bien revela simpatías por el cura evangélico. El control de la sociedad por parte del clero se muestra opuesto al progreso (Doña Perfecta).

Argumentos y personajes

Los personajes de las novelas de Galdós son tratados de forma tolerante, con una gran dosis de comprensión que le lleva a encariñarse con ellos o a disculparlos en sus comportamientos por la acción de diversos factores (el ambiente, la educación, la ideología, etc.).

El estilo realista de Galdós

Galdós crea en sus obras un universo de ficción fiel a la realidad. La sociedad contemporánea es, de hecho, su fuente de inspiración. Así, en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, que significativamente se titula La sociedad presente como materia novelable, afirma:

Imagen de la vida es la Novela, y el arte de componerla estriba en reproducir los caracteres humanos, las pasiones, las debilidades, lo grande y lo pequeño, las almas y las fisonomías, todo lo espiritual y lo físico que nos constituye y nos rodea, y el lenguaje, que es la marca de raza, y las viviendas, que son el signo de familia, y la vestidura, que diseña los últimos trazos externos de la personalidad: todo esto sin olvidar que debe existir perfecto fiel de balanza entre la exactitud y la belleza de la reproducción.

Benito Pérez Galdós

En esa reproducción desempeñan un papel fundamental los diálogos, que no solamente muestran la forma de pensar de los personajes y hacen progresar la acción, sino que también caracterizan a quien los protagoniza. La extracción popular de Fortunata, por ejemplo, se manifiesta en un habla llena de errores gramaticales, de vulgarismos, de pronunciaciones deformadas. Otro rasgo característico de la prosa galdosiana es el humor y el gusto por la caricatura y la ironía, que a veces se manifiesta incluso en los nombres que el autor elige para algunos de sus personajes.


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