-Durante el siglo XVI se desarrolla un movimiento cultural y artístico que supone una nueva concepción del mundo y del hombre: el Renacimiento. Con la literatura renacentista se inicia en España el período conocido como Siglos de Oro (XVI y XVII).
Creado por Maria Trujillo
La biblioteca del primer marqués de Santillana (1388-1458) y de sus sucesores representa el prototipo de la formación de los nobles a finales del siglo XV y durante la primera mitad del siglo XVI. Encontramos en ellas ejemplares de literatura clásica, debido a la admiración que la lengua y la historia de la antigua Roma despertaban en ellos: obras de Valerio Máximo, Lucano, Séneca, Tito Livio y algunas traducciones de los mismos -por ejemplo, una copia de Salustio traducida por Vasco de Guzmán , primo del marqués-. El porcentaje más elevado estaba constituido por obras religiosas: Los Mandamientos comentados por su antepasado el cardenal Gómez Barroso, copias de San Agustín, Eusebio, Crisóstomo, Gregorio y Jerónimo, así como traducciones de los mismos, poemas sobre la vida de santos, composiciones laudatorias sobre los Milagros de Nuestra Señora o alegorías referentes a los efectos del pecado sobre el alma humana.
Sus sucesores, los condes de Tendilla y los marqueses de Mondéjar consideraban que las bibliotecas que habían heredado de sus antepasados eran un legado que debían engrandecer, conservar y legar a generaciones futuras. De esta manera, vincularon las bibliotecas a sus mayorazgos para asegurarse su conservación íntegra a lo largo del tiempo. Así en su testamento de 1475 el duque del Infantado establece que para que puedan ir y vincularse a otras propiedades del mayorazgo porque yo deseo en alto grado que él (su hijo) y sus descendientes se dediquen al estudio como el marqués primero... y como yo y nuestros antepasados lo hicimos, creyendo firmemente que nuestras casas y personas fueran altamente beneficiados por ello.
A partir de este momento, los miembros de la familia Mendoza se dedicarán a enriquecer estos legados con obras diversas: Medicina, Cánones, obras de arte -como los tratados de León Battista Alberti y el clásico ejemplar de los Diez Libros de Vitruvio- que van a explicar su gusto por los elementos clásicos en la arquitectura; novelas de caballerías que contribuirán a enriquecer las gestas militares y heroicas de las familias, al tiempo que impulsarán la construcción de grandes castillos, crónicas y tratados de heráldica y genealogía. No es de extrañar que el rey Francisco I de Francia cuando se alojó en el Palacio del Infantado de Guadalajara leyera alguno de estos ejemplares, sobre todo las gestas caballerescas y ordenara su traducción al francés.
En conclusión, podemos observar cómo se ha pasado del caballero 'altomedieval' que invertía gran parte de su tiempo en la guerra a un tipo de noble más culto, amante del saber que se preocupa por las colecciones de libros y arte que enriquezcan su patrimonio y sirvan de elemento de orgullo familiar para sus sucesores.