En 1554 se publica la Vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y adversidades. Con esta obra surge un nuevo género, la novela picaresca, que se caracteriza por los siguientes rasgos:
- Su protagonista es un pícaro, es decir, un personaje marginal, de baja extracción social, que desde muy joven se gana la vida trabajando como mozo de muchos amos. Las obras se desarrollan en torno a la figura de este personaje, que se ve obligado a sobrevivir en un difícil mundo mediante su ingenio. El hambre guía las acciones del pícaro y le obliga a desarrollar su inteligencia práctica y a ejecutar diversos engaños. En el cambio de un amo a otro, estas novelas introducen nuevas aventuras y personajes, así como distintas ambientaciones o espacios.
- La narración está hecha en primera persona, desde el punto de vista del pícaro, como si de una autobiografía se tratara, y se presenta en forma epistolar. La autobiografía deriva de la propia condición social del protagonista. A diferencia de los héroes, cuyas acciones ejemplares son dignas de ser escritas por otros y de formar parte de la Historia, el pícaro es un ser que pertenece al ámbito de lo ordinario y de lo cotidiano. Sus acciones están muy lejos de ser gestas y, por lo tanto, el protagonista es el único interesado en narrar su existencia, a menudo teñida de episodios deshonestos. La novela picaresca no se centra en el retrato de las grandes figuras de la Historia (reyes, emperadores, héroes) ni en la descripción de los conflictos épicos, sino en personajes anónimos que luchan contra sus propias circunstancias vitales.
- La obra se escribe desde un momento clave de la trayectoria del pícaro. Y todos los episodios se dirigen a explicar las circunstancias del pícaro hasta llegar a ese instante.
- Las aventuras y desventuras del pícaro nos permiten conocer los aspectos más crudos de la existencia. Los hechos se narran con realismo: la acción transcurre en tiempos y lugares concretos y el lenguaje empleado es llano y vulgar, para dar mayor verosimilitud al relato.