Kalipedia
Saltar directamente a:


Edición

Cambiar




 

Texto literario

Vota:
3 estrellas
  • 1 votos
  • 2 votos
  • 3 votos
  • 4 votos
  • 5 votos

Resultado:
3 estrellas
  • 1 votos
  • 2 votos
  • 3 votos
  • 4 votos
  • 5 votos

Guárdame Amplíame Compárteme: Facebook Google Ver más

Orígenes y primeras experiencias del Buscón

La obra de Quevedo comienza con el relato de Pablos sobre sus orígenes:

Yo, señora, soy de Segovia; mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo; Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero; aunque eran tan altos sus pensamientos, que se corría (1) de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor (2) de mejillas y sastre de barbas. Dicen que era de muy buena cepa y, según él bebía, es cosa para creer.

Estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aunque ella, por los nombres y sobrenombres de sus pasados, quiso esforzar que era descendiente de la letanía (3). Tuvo muy buen parecer, y fue tan celebrada, que, en el tiempo que ella vivió, casi todos los copleros de España hacían cosas sobre ella.

Padeció grandes trabajos recién casada, y aún después, porque malas lenguas daban en decir que mi padre metía el dos de bastos para sacar el as de oros (4). Probósele que, a todos los que hacía la barba a navaja, mientras les daba con el agua levantándoles la cara para el lavatorio, un mi hermanico de siete años les sacaba muy a su salvo los tuétanos de las faldriqueras (5). Murió el angelico de unos azotes que le dieron en la cárcel. Sintiolo mucho mi madre, por ser tal que robaba a todos las voluntades.

Por esta y otras niñerías estuvo preso; aunque, según a mí me han dicho después, salió de la cárcel con tanta honra, que le acompañaron doscientos cardenales, sino que a ninguno llamaban «señoría».

Mi madre, pues, ¡no tuvo calamidades! Un día, alabándomela una vieja que me crió, decía que era tal su agrado que hechizaba a cuantos la trataban. […] Unos la llamaban zurcidora de gustos, otros, algebrista de voluntades desconcertadas; otros, juntona; cuál la llamaba enflautadora de miembros y cuál tejedora de carnes y por mal nombre alcahueta.

1 se corría: se avergonzaba.
2 tundidor: encargado de cortar en una sastrería.
3 descendiente de la letanía: descendiente de cristianos.
4 Metía el dos de bastos…: metía los dedos y sacaba monedas. Robaba.
5 faldriqueras: bolsillos.


Participa