-Para medir correctamente los versos, además del número de sílabas, hay que tomar en consideración otros factores, como la posición del acento en la última palabra del verso y las licencias métricas. Las licencias métricas son recursos de los que el poeta dispone libremente a la hora de componer sus versos.
Las principales licencias que afectan al cómputo silábico son la sinalefa, la diéresis y la sinéresis.
La sinalefa
Es un fenómeno que se produce cuando una palabra termina en vocal y la siguiente empieza por h o por vocal.
Como al recitar el poema esas sílabas se pronuncian unidas, a efectos métricos hay que contarlas como una sola sílaba. Ejemplo:
(10 sílabas) Esta noche ha pasado Santiago
(10 sílabas) su camino de luz en el cielo.
(10 sílabas) Lo comentan los niños jugando
(10 sílabas) con el agua de un cauce sereno.
La sinalefa, por lo tanto, es la fusión en una misma sílaba de dos o más vocales pertenecientes a palabras distintas y se representa con el signo. Se debe tener en cuenta que, en general, la pausa que se produce en el interior del verso no impide la sinalefa. Únicamente la cesura (o pausa media) que aparece en los versos compuestos no permite dicha licencia métrica.
La sinalefa puede darse varias veces en el mismo verso y afectar a más de dos palabras. Ejemplo:
(8 sílabas) Asia a un lado, al otro Europa
Cuando no se realiza la sinalefa, las dos sílabas quedan en hiato, se produce una dialefa. El hiato suele darse si la primera sílaba de la palabra siguiente que empieza por vocal o por h es tónica. En los siguientes versos se observa un ejemplo:
(8) ¡Pronto, deprisa, mi reino,
(8) que se me escapa, que / huye,
(8) que se me va por las fuentes!
Del mismo modo, cuando las conjunciones e o y aparecen en una serie vocálica tampoco suele realizarse la sinalefa.
La dialefa es una excepción a la norma métrica general de la sinalefa; cuando esta se produce, las sílabas del verso se cuentan de la misma forma que se haría en la prosa.
La diéresis
Consiste en pronunciar en dos sílabas (su-a-ve; ru-i-do) las vocales de un diptongo (sua-ve, rui-do), con el consiguiente incremento en la medida del verso. A veces se marca con el signo de la diéresis, como en este ejemplo:
(7) Con un manso rüido
(7) de agua corriente y clara...
La diéresis es asimismo una excepción a la que el autor recurre por razones métricas; suele darse cuando el poeta necesita una sílaba más para igualar el número de sílabas de un verso con el de los demás de la composición.
La sinéresis
La sinéresis es el fenómeno opuesto a la diéresis. Consiste en pronunciar en una sola sílaba (o-céa-no, aé-rea) las vocales que formaban un hiato (o-cé-a-no, a-é-re-a). Con esta licencia métrica se reduce la medida del verso. Ejemplo:
(11) Aún parece, Teresa, que te veo
(11) aérea como dorada mariposa...
(11) Hermosas ninfas, que en el río metidas,
(11) contentas habitáis en las moradas.
Así, es importante diferenciar entre el número de sílabas gramaticales de un verso y el número de sílabas métricas (las que contamos una vez que aplicamos las diversas reglas que hemos señalado). Las sílabas métricas se ajustan a la dicción, es decir, a la manera en que se perciben los sonidos al ser emitidos en una cadena hablada.