Los juglares eran artistas ambulantes que, a cambio de comida o dinero, recitaban o cantaban de memoria poemas épicos en plazas y castillos, junto a canciones o poesías líricas. Las actuaciones de los juglares, vestidos con trajes de vivos colores, incluían junto al canto y recitación otras habilidades, como instrumentos musicales, juegos malabares, magia, disfraces grotescos, etc. Había juglares pobres e ignorantes, que viajaban a pie y vivían casi en la mendicidad, y juglares ricos y de éxito, que viajaban en cabalgaduras y tenían criados.