-Ulises es una revolucionaria novela que cambió el panorama de la narrativa del siglo XX. Cuenta el transcurrir de un día normal de Leopold Bloom, un vulgar hombre de negocios, casado y de religión judía. El tratamiento de un hombre corriente como si fuese un nuevo héroe homérico es uno de sus rasgos de modernidad; otra característica es el uso de innovadoras técnicas narrativas.
La novela pretende abarcar la casi inabarcable vida
psicológica del hombre moderno en su cotidianeidad.
Para ello, el autor emplea técnicas que permiten
conocer con el máximo detalle posible el
pensamiento de Bloom: esta técnica recoge
absolutamente todo lo que pasa por su conciencia,
activada ante el más mínimo estímulo del exterior:
Nada de leche y carne a la vez. Eso era lo que ahora
llaman higiene. El ayuno de Yom Kipur, limpieza
primaveral interna. La paz y la guerra dependen de la
digestión de un tipo. Religiones. Pavos y gansos
de Navidad. Matanza de los inocentes. Comed, bebed
y alegraos. Después las salas de primeros auxilios llenas
de cabezas vendadas. El queso hace digerir a todo menos
a sí mismo. Poderoso queso.
–¿Tiene un sándwich de queso?
–Sí, señor.
Me gustarían también unas cuantas aceitunas, si las tuviera.
Las prefiero italianas. Buen vaso de borgoña: saca eso,
lubrica. Una linda ensalada, fresca como un pepino.
Thomas Kernan sabe aderezar una ensalada. Le da gusto.
Aceite puro de oliva. Milly me sirvió esa chuleta con una
ramita de perejil: tomar una cebolla española. Dios hizo
el alimento, el diablo el condimento. Cangrejos al infierno.
–¿La señora bien?
–Muy bien, gracias… Un sándwich de queso, entonces.
¿Gorgonzola tiene?
–Sí, señor.
Nosey Flynn sorbía su grog.
–¿Canta siempre?
Mira su boca. Podría silbar en su propia oreja. Orejas
grandes y gachas haciendo juego. Música. Sabe tanto
de eso como mi cochero. Sin embargo mejor decirle.
No hace daño. Aviso gratis.