-Perceval o El cuento del Grial inicia la tradición de la materia caballeresca. Con esta narración, el autor introduce el mundo mítico de la corte del rey Arturo y sus caballeros, que buscan el Grial donde se recogió la sangre de Cristo crucificado. La novela quedó interrumpida por la muerte de su autor, lo que favoreció la aparición de varias continuaciones y exploraciones en este tema literario.
El joven protagonista, ya armado caballero por
Gornemant, participa en la defensa del castillo de
Belrepeire, donde conoce a la joven Blancaflor, que
despierta el amor en él. Tras esto, Perceval acude al
castillo del Grial, donde habita el Rey Pescador. Durante
una cena, ve una extraña procesión, en la que se
muestran tres elementos: una lanza, un grial y un plato.
Estos tres objetos, así como el hecho de que Perceval no
pregunte sobre su significado, están cargados de
complejos simbolismos. La lanza representa a aquella que
fue clavada en el cuerpo de Cristo en la cruz; el grial, la
copa donde se recogió la sangre de Cristo crucificado; y
el plato alude al que se utiliza para la eucaristía.
Por otra
parte, el silencio de Perceval ante la procesión tendrá
terribles consecuencias para el Rey Pescador y para sí
mismo, como le explicará su prima al día siguiente.
Había ahí dentro una iluminación tan grande como la
podrían procurar las candelas en un albergue. Y mientras
hablaban de diversas cosas, de una cámara llegó un paje
que llevaba una lanza blanca empuñada por la mitad, y
pasó entre el fuego y los que estaban sentados en el lecho.
Todos los que estaban allí veían la lanza blanca y el hierro
blanco, y una gota de sangre salía del extremo del hierro
de la lanza, y hasta la mano del paje manaba aquella gota
roja. El muchacho que aquella noche había llegado ahí ve
este prodigio, pero se abstiene de preguntar cómo ocurría
tal cosa, porque se acordaba del consejo de aquel que lo
hizo caballero, que le dijo y le enseñó que se guardara de
hablar demasiado. Y teme que, si lo pregunta, será
considerado como un rústico, y por eso no preguntó
nada.
Mientras tanto llegaron otros dos pajes que llevaban
en la mano candelabros de oro fino trabajado con nieles.
Los pajes que llevaban los candelabros eran muy
hermosos.
En cada candelabro ardían por lo menos diez
candelas. Una doncella, hermosa, gentil y bien ataviada,
que venía con los pajes, sostenía entre sus dos manos un
grial. Cuando allí hubo entrado con el grial que llevaba, se
derramó una claridad tan grande que las candelas
perdieron su brillo, como les ocurre a las estrellas cuando
sale el sol, o la luna. Después de esta vino otra que llevaba
un plato de plata.