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Literatura del siglo XVIII en Francia

-El Neoclasicismo hace que la literatura francesa del siglo XVIII sea una prolongación en muchos sentidos de la etapa anterior. Sin embargo, las ideas ilustradas inspirarán, al final del siglo, la caída del Antiguo Régimen con la Revolución Francesa (1789).

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La literatura neoclásica

La poesía es el género más pobre del siglo. La estética neoclásica, basada en la imitación de los autores grecolatinos, las reglas y el propósito didáctico, fue poco fructífera con la lírica. Solo en los últimos momentos del Neoclasicismo hay un autor de interés, André Chénier (1762-1794), con sus poesías bucólicas e idílicas.

Los mejores autores del teatro neoclásico son comediógrafos:

  • Alain-René Lesage (1688-1747) utiliza el repertorio barroco español en su prolífica producción.
  • Pierre de Marivaux (1688-1763) se hizo famoso por sus piezas de enredo amoroso y galante, como El juego del amor y del azar o La doble inconstancia, en las que no falta la crítica social y moral.
  • Pierre-Agustin de Beaumarchais (1732-1799), de trepidante vida, es autor de dos ágiles y divertidas farsas de ambiente español, El barbero de Sevilla y Las bodas de Fígaro.

La novela, sin embargo, alcanza un nivel muy alto. La primera obra importante es Gil Blas de Santillana, de Lesage, supuesta imitación de una novela picaresca con intención satírica. También escribió Marivaux dos largas novelas sentimentales, La vida de Mariana y El campesino enriquecido.

Manon Lescaut, de François Prévost (1697-1763) es ya una obra maestra por su análisis psicológico de una pasión amorosa arrebatadora que arrastra a los protagonistas, un aristócrata y una cortesana.

El ambiente de relajación de costumbres hace florecer el subgénero de la novela libertina, de difusión clandestina por su mezcla de erotismo, anticlericalismo e ideas subversivas. Su culminación es el marqués de Sade (1740-1814), encarcelado por la inmoralidad de sus obras, como Justine o las desgracias de la virtud, La filosofía en el tocador, y Los 120 días de Sodoma.

A finales de siglo obtuvo un gran éxito Pablo y Virginia, de Bernardin de Saint-Pierre (1737-1814), historia de puro amor adolescente en un marco natural. La otra gran novela del siglo es Las amistades peligrosas, de Choderlos de Laclos (1741-1803), retrato epistolar del libertinaje de la aristocracia.


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