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El rey Lear, Shakespeare

-El rey Lear es una de las más perfectas piezas dramáticas de Shakespeare. Su tema principal es la ingratitud, por culpa de la cual los personajes puros, como Cordelia, hija de Lear, tienen un final trágico. La maldad de los personajes impuros ?las otras hijas de Lear y Edmund? desencadena una tormenta de locura, odio, muerte y dolor.

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Crueldad de Goneril

Una vez repudiada Cordelia, las dos hijas mayores se reparten el reino. Por otra parte, pronto se conoce el deseo de Edmund, hijo ilegítimo del conde Gloucester, de arrebatar la herencia que tendrá su hermano Edgar, al ser este el hijo legítimo.

Goneril, una vez que ha conseguido lo que quiere de su padre, lo desprecia y muestra su ingratitud hacia él de forma malvada. El mal comportamiento de las crueles hermanas, junto a sus esposos, acaba por hacer huir al rey de su lado.

(Aposento en el palacio del duque de Albany. Entran Goneril y su intendente Osvald.)

GONERIL.–¿Ha golpeado mi padre a mi caballerizo por haber reprendido a su bufón?

OSVALD.–Sí, señora.

GONERIL.–¡Me afrenta día y noche! A todas horas prorrumpe en una u otra insolencia de marca, que nos hace a todos andar a la greña. No he de sufrirlo. Sus caballeros son turbulentos, y él mismo nos increpa por cualquier nonada. Cuando retorne de cacería no pienso hablarle; decidle que estoy indispuesta. Si os mostráis negligente de hoy en adelante en los servicios, haréis bien: yo respondo de la falta.

OSVALD.–He aquí que llega, señora. Le oigo.

GONERIL.–Afectad vos y vuestros compañeros la negligencia remisa que os plazca. Quisiera que ello viniese a debate. Si le disgusta, que se vaya con mi hermana, cuyo pensamiento con respecto de él sé que es idéntico al mío: no ser dominadas. ¡Viejo inútil, que todavía quisiera hacer alarde de aquellas preeminencias de que abdicó! Ahora, por mi vida, estos necios ancianos se vuelven niños, y debe tratárselos con reprimendas a título de caricias, cuando se ve que abusan. Acordaos de lo que os he dicho.

OSVALD.–Muy bien, señora.

GONERIL.–Y que sus caballeros hallen en vosotros una expresión más fría. Lo que de ello resulte, poco importa; advertídselo así a vuestros compañeros. Quisiera que de aquí naciesen ocasiones, y tales, que me permitieran hablar. Voy a escribir en seguida a mi hermana para que observe la misma conducta que yo. Que preparen la comida. (Sale.)


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