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La orquesta clásica

-La orquesta evolucionó hasta convertirse en uno de los medios de expresión más utilizados por los compositores.

 

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La orquesta de Mannheim

Desde 1740, la corte electoral de Mannheim fue uno de los centros más importantes de la vida cultural alemana. Ello se debía al mecenazgo ilustrado del duque Carl Theodor, elector palatino.


Especial fama cobró en toda Europa la orquesta de Mannheim. De ella decía el inglés Charles Burney, guía musical europeo: «Observé que la orquesta de Mannheim respondía realmente a las esperanzas que su fama hacía concebir. La potencia surge de forma natural de un nutrido número de manos; pero el juicioso uso de dicha potencia, en todo momento, no puede ser sino la consecuencia de una buena disciplina. Lo cierto es que intervienen más solistas y compositores en esta orquesta que en ninguna otra de Europa; es un ejército de generales, igualmente dotados para planificar una estrategia que para combatir».


Stamitz llegó a dotar a la orquesta de Mannheim de cuatro flautas, dos oboes, dos fagotes, diez violines primeros y diez segundos, cuatro violas, cuatro violonchelos y dos contrabajos. Además, contaba con cuatro trompas, doce trompetistas y dos tamboriles. Desde mediados de siglo, como innovación sensacional, incluyó clarinetes.


En su Historia general de la música, H. Ottaway escribe: «Los compositores de Mannheim trabajaron denodadamente para implantar la sinfonía de cuatro movimientos, mientras los italianos y los alemanes del norte, e incluso los vieneses, se guiaban prefiriendo el modelo original de tres movimientos. Pero, indudablemente, su mayor influencia radicaba en la forma en que utilizaron la orquesta. Excepto en los movimientos lentos, que por lo general se instrumentaban para cuerda y continuo solamente, la función del basso continuo resultaba superflua. El clavecinista dirigía aún la orquesta, pues hasta el siglo siguiente no desapareció por completo. (Cuando Haydn fue a Londres, en 1791 y 1794, dirigió sus sinfonías al piano.) El que al director no solamente se le oyera, sino también se le viera, hacía más importante su papel. Ya no era necesario el clavecín para completar la armonía, pues en una estructura en cierto modo homofónica determinados instrumentos, principalmente oboes y trompas, empleados por parejas, podían cumplir esta función armónica de un modo más efectivo».




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