-En el siglo XIII Europa conoció una gran prosperidad económica que mejoró las condiciones de vida. Esta situación favoreció el crecimiento de la población europea.
Rotación de cultivos
En el siglo XIII se pusieron en cultivo nuevas tierras y se amplió la extensión de la superficie cultivada. Además, se mejoraron los rendimientos agrícolas, gracias, sobre todo, a las innovaciones técnicas.
Entre ellas destacan dos: el arado de vertedera, más pesado y con la reja metálica, que penetraba más profundamente en el suelo y la rotación trienal de cultivos, que permitía alternar en una misma parcela cereales de invierno y cereales de primavera y reducir el barbecho a una vez cada tres años.
Otras innovaciones importantes fueron la collera, que permitió aumentar la fuerza de tracción de los caballos, y la herradura metálica, que protegía mejor los cascos de los animales. Poco a poco el caballo sustituyó al buey como animal de labranza y de transporte.
Los progresos técnicos no se limitaron solo a la agricultura, sino que se extendieron también al comercio y a las actividades artesanales.
Mejoró el comercio marítimo gracias a la difusión de nuevas técnicas e instrumentos de navegación y, sobre todo, a la aparición de naves de mayor tonelaje, como la coca. También se favoreció el comercio terrestre con la construcción de puentes y nuevos caminos que facilitaban el transporte de las mercancías.
En cuanto a las actividades artesanales, la más importante era la manufactura textil y, en particular, la pañería, que se benefició de tres grandes innovaciones: el batán o molino pañero, el torno y el telar a pedal.
La población de Europa creció con rapidez entre el siglo XI y principios del siglo XIV, y pasó de 42 millones en el año 1000 a 73 millones en 1300. Ello fue posible porque los mayores rendimientos agrícolas permitían alimentar a un número de habitantes cada vez mayor. Además, gracias a la mayor prosperidad económica, la gente no moría tan joven, a la vez que aumentó el número de hijos por familia.
El incremento de la población empujó a muchos campesinos a emigrar a otras regiones en busca de nuevas tierras, lo que, a su vez, estimuló la producción agrícola. Fue el caso sobre todo de los colonos alemanes, que se desplazaron hacia el este de Europa, o el de los repobladores cristianos que ocuparon las tierras conquistadas a los musulmanes en la península Ibérica.
La colonización agrícola se extendió a zonas hasta entonces incultas, como las marismas y tierras pantanosas, los bosques y las faldas de las montañas. Incluso en algunas regiones, como los Países Bajos, se ganó terreno al mar mediante la construcción de diques y canales.
Desembarco de mercancías en un puerto medieval
Durante el siglo XIII el fuerte crecimiento de la actividad comercial impulsó la acuñación de nuevas monedas de oro. Las más importantes fueron el florín de...
Debido al excedente agrícola producido por las innovaciones tecnológicas y al incremento de las roturaciones, se produjo una reactivación del comercio.
En el Mediterráneo, las ciudades italianas habían mantenido vivo el comercio marítimo, relacionándose con el ámbito musulmán y el bizantino. Las Cruzadas intensificaron ese comercio, basado en mercancías caras, como las especias, el azúcar y otros productos de lujo.
Los mares del norte de Europa constituyeron otro importante foco mercantil. Las ciudades flamencas (Gante, Brujas, Ypres) establecieron un rico comercio con la lana inglesa. Más al norte, las ciudades del Báltico -sobre todo Lübeck- se beneficiaron del gran mercado ruso.
El transporte terrestre se realizaba a lomos de animales, mientras que el fluvial (Danubio, Ródano, Rhin, Sena) se utilizaba para mercancías baratas y pesadas. El marítimo se vio favorecido por el empleo de nuevos barcos (coca hanseática, galera veneciana) y por el uso de la brújula y el timón de codaste.
El comercio en tierra tuvo dos manifestaciones principales: los mercados locales y las ferias. Las ferias de Champaña enlazaron el ámbito comercial flamenco con el italiano.
El desarrollo mercantil intensificó la industria y la circulación monetaria. El gros de plata fue sustituido por la moneda de oro. Con el auge del comercio surgieron sociedades de mercaderes, como las guildas y las hansas en el norte de Europa, o las commenda y societas maris en el Mediterráneo.