Este texto procede de las Leyes de Manu, el más famoso tratado de dharma de la India:
«Para que se mantuviese la creación, el Ser Creador asignó tareas diferentes a los que habían surgido de la boca, los brazos, los muslos o los pies.
Correspondió a los brahmanes el estudio y enseñanza de los textos sagrados, cumplir los sacrificios, dirigir los sacrificios que encarguen otros y el derecho de dar y de recibir. A los kshatriyas les tocó el deber de proteger al pueblo, hacer caridad, encargar sacrificios, leer los libros sagrados y no abandonarse a los placeres de los sentidos. A los vaishyas les tocó la función de cuidar el ganado, comerciar, prestar dinero, labrar la tierra, hacer caridad, encargar sacrificios y leer los libros sagrados.
Pero el Señor Soberano no encargó a los shudras más que un oficio, servir a las clases precedentes.»