Oración que aparece en los devocionarios o libros de plegarias actuales, y que ya Najmánides (ss. XII-XIII), conocido por Ramban (Rabí Moshé ben Najmán), explicaba que, en su época, ya era antigua.
«Dios mío y de mis antepasados, reconozco ante ti que tanto mi curación como mi muerte están en tus manos. Sea tu voluntad enviarme la total curación. Pero si has decretado que he de morir, lo aceptaré y que mi muerte sirva de expiación por los pecados y transgresiones que he cometido. Concédeme algo de la felicidad que reservas a los justos. Llévame por el camino de la vida.»