-¿Cómo son los átomos por dentro? Ante la imposibilidad de poder examinar su interior, se hizo necesario crear los modelos atómicos para imaginarnos su constitución. Un modelo atómico es una reproducción ideal del átomo.
Cuando Rutherford enunció su modelo, no tuvo en cuenta algunos trabajos publicados por sus contemporáneos y que ponían en evidencia ciertos aspectos negativos de su teoría. El principal inconveniente del modelo de Rutherford radica en que si los electrones, que son partículas cargadas, están girando alrededor del núcleo, van perdiendo energía y acabarían precipitándose sobre él en un tiempo muy pequeño (una fracción de segundo).
Basándose en algunas experiencias de sus colegas, como el efecto fotoeléctrico, la teoría cuántica de Planck y Einstein (según la cual la energía de un sistema no puede aumentar o disminuir de forma continua, sino a saltos muy pequeños o «cuantos» de energía) y los espectros atómicos, el danés Niels Bohr (1885-1962) propuso un modelo atómico, compuesto por núcleo y corteza. Al igual que en el modelo de Rutherford, el átomo también tenía un núcleo positivo y los electrones giraban en torno a él, pero lo hacían en unas órbitas circulares, donde no emiten ni absorben energía. A estas «órbitas permitidas» se les llamó niveles de energía.
Más tarde, Arnold Sommerfeld (1868-1951), en una ampliación del modelo de Bohr, supuso que las órbitas también podían ser elípticas.
Representación de las órbitas permitidas de Bohr para los átomos de sodio, fósforo y oxígeno. La estructura de los núcleos no se ha representado para no complicar el dibujo.